Quien no recuerda la famosa leyenda del Caballo de Troya, aquel caballo gigante ideado por Odiseo que los griegos situaron en las puertas de Troya simulando ser un premio para los troyanos luego de 10 años de enfrentamientos pero que en realidad era un ardid para ingresar a la ciudad 40 griegos escondidos en su interior.

¿Por qué esta alegoría? Simplemente porque el troyano no es ni más ni menos que eso (y justamente refiriéndose a esa leyenda es de donde surgió su nombre): un programa malicioso escondido en un archivo aparentemente inofensivo que el usuario descarga en su máquina pero que una vez instalado, la controla.

La forma que tienen de ingresar es muy similar a la de los virus, por eso es que también a veces se los suele confundir. Por ejemplo, un troyano generalmente suele descargarse a través de un correo electrónico, cuando chateamos o a través de archivos como programas, música, imágenes; incluso mediante programas o links que figuran ser anti-troyanos.

La diferencia básica con un virus es la finalidad. El troyano no busca destruir la máquina -en realidad ninguno de estos visitantes no deseados quiere lo mejor para nosotros, por supuesto-; a lo que voy es que el virus busca que la máquina no pueda seguir siendo utilizada. El troyano quiere tomar el control para poder manejarla según los fines del delincuente.

Esa finalidad puede ser buscar y robar información personal que hay en la computadora, lo que se denomina spyware (ayer se hizo referencia al tema); registrar las pulsaciones del teclado para conseguir contraseñas, números de tarjetas, etc. (keylogging); destruir datos; deshabilitar programas de seguridad, etc.

La forma de evitar que un troyano se instale en la máquina, como miles de años atrás lo hizo en Troya, es no abrir ningún archivo o ir a links que provengan de mails desconocidos, y si es de un conocido, chequear que realmente lo haya mandado ya que a veces los troyanos, una vez instalado en la máquina, suele reenviarse a las direcciones que figuran en el directorio.

Por supuesto, no deben faltar programas antivirus actualizados continuamente, pero además algún anti-troyano, porque a veces suele escapársele a los antivirus. Eso sí, cuidado con la versiones gratis porque pueden esconder algún troyano. Además, como a veces suele instalarse sin que lo sepamos, una manera eficaz de detectar si hay o no un troyano en nuestra máquina es hacer continuamente una inspección en la PC.

Más información:

http://www.trendmicro.com/hc_intro/default.asp

http://es.wikipedia.org/wiki/Troyano_(inform%C3%A1tica)


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