Ante la duda si los códigos maliciosos se expanden o no a través de las redes inalámbricas Wi-Fi, acaba de publicarse en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” un estudio que asegura que no sólo se propagan, sino que incluso lo hacen a gran velocidad y en forma similar a una epidemia.

Esta investigación, a cargo de la Universidad de Indiana ubicada en Bloomington (EE.UU.), demuestra que los usuarios que se conectan a Internet mediante estas redes son muy vulnerables, más aún en zonas urbanas con alta densidad de población en donde los routers wireless están interconectados.

Haciendo una comparación con una enfermedad infecciosa, los expertos aseguraron que la “infección” que causa algún malware se puede producir en sólo 48 horas y que en dos semanas podría propagarse a miles de equipos.

Para llegar a esta conclusión se utilizaron diversas simulaciones de redes, desde aquellas que estaban desprotegidas, es decir sin herramientas de seguridad, hasta las que contaban con encriptaciones de las más sofisticadas. También se incluyeron datos reales provenientes de áreas urbanas de los Estados Unidos.

Lo que hay que tener en cuenta en estos casos, y para evitar ser una de esas miles de víctimas, lo más aconsejable es contar con routers inalámbricos que tengan un nivel de encriptación alto (recordemos que el que se infecta es el router inalámbrico y desde allí se roba la información de la máquina) y además utilizar elementos de seguridad y contraseñas más complejas de las que se suelen utilizar. También hay que tener cuidado con el ingreso a redes abiertas y con las páginas que pidan datos personales.


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