googleappengine

No sólo quiere controlar nuestro universo, sino que Google también quiere permitirnos participar en una porción del mismo, ser parte de la experiencia de desarrollar aplicaciones de amplio alcance, a cual más especializada y precisa, más o menos populares, más o menos personales.

Google App Engine es una plataforma lanzada en abril de 2008 (en su versión beta) para que los más techies desarrollen y alojen aplicaciones web en los centros de información de Google. Este servicio en particular de una de las empresas más poderosas del mundo en administración de datos e información viene a competir con los servicios de otras plataformas como Amazon Web Services y Microsoft’s Azure Services Platform.

No es de extrañar que este sofisticado servicio también sea gratis, como lo es casi todo en el universo Google. Sin embargo, la gratuidad corresponde a cierto nivel de uso: se cobran cargos extra por espacio adicional, ancho de banda o ciclos de CPU requeridos por la aplicación en cuestión.

Muchos desarrolladores estarán maravillados con esta nueva posibilidad que les ofrece el gigante de la web, pero hay que saber que tiene ciertas restricciones. Por ejemplo, que tendrán acceso de sólo lectura al sistema de archivos de App Engine. Otro caso es que el servicio sólo puede ejecutar código de un pedido HTTP, o que los usuarios pueden subir módulos Python puro, ya que no soporta otros como C o Pyrex. Tampoco el servicio permitirá soportar dominios “desnudos”, o sea, aquellos que no tienen “www” adelante.

Tal como lo predecían muchos especialistas del campo, Google finalmente entró al mercado como una “plataforma web”, es decir, no sólo un espacio donde acceder a múltiples servicios y aplicaciones, sino un lugar donde desarrolladores y amateurs pudieran crear y alojar sus propias aplicaciones, dándole un alcance y un poder tanto sobre la información de los usuarios sino ahora también sobre el público y popularidad de cada una de las apps que los geeks del mundo sepan crear.


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