Tanto desde el punto de vista laboral como personal, el verano y las vacaciones pueden traernos algunos inconvenientes en la seguridad de nuestra información. Laboralmente, se debe a que el día de hoy ha aumentado la cantidad de ejecutivos que aprovechan los accesos remotos gracias a las redes 3G para estar conectados con la oficina o revisar sus mails de la compañía desde los mismos balnearios.

Desde lo personal, suele utilizarse Internet para hacer más transacciones como por ejemplo la reserva de los hoteles, la compra de pasajes, el pago de cuentas de servicios una vez que estamos de vacaciones, transferencia de dinero desde la página web del banco, entre otras cosas.

Digamos que nuestros datos pueden estar más expuestos ya sea porque viajan a través de redes de acceso público no tan seguras, porque realizamos más transacciones y compras online o incluso porque muchos de nosotros podemos utilizar alguna computadora que no es la nuestra para hacer el tipo de transacciones que mencionaba anteriormente.

Es por eso que la empresa de seguridad informática NovaRed dio una serie de consejos para tener en cuenta y así estar protegidos de estos ataques.

En primer lugar, habría que evitar los lugares públicos cuando se ingresa a la página de algún banco o tienda, y se lleva a cabo una transacción financiera, el pago de alguna compra, etc. En estos casos lo recomendable es hacerlo siempre con la computadora personal ya que desconocemos el nivel de seguridad con el que cuentan los equipos de los lugares como los cibercafés.

También es importante que al ingresar a la página de un banco no lo hagamos desde un link que nos llega en un correo ni en otra página web, sino que escribamos la dirección web en forma manual.

En las vacaciones, aunque uno esté más relajado, hay que estar muy alerta en estas cuestiones para no caer en la trampa de los ciberdelincuentes. Y para ello también hay que estar muy seguros de la confiabilidad del sitio en el que ingresamos a hacer una transacción.

En este sentido, una de las normas de seguridad más importante es que al ingresar en un sitio web confiable veamos que en la barra de direcciones del navegador, la URL esté bien escrita. Puede pasar que una falta de ortografía casi imperceptible nos pueda llevar a un sitio desde el que se descarguen malwares.

También es fundamental que una vez que ingresamos la clave de acceso a la página de un banco o cuando vamos a realizar una compra online, la URL se inicie con https://. En estos casos, la “s” confirma que se trata de un lugar seguro.

Y por supuesto, tener todas las precauciones que se tienen habitualmente. Estar protegidos con un antivirus apropiado, el que debe ser continuamente actualizado; no descargar ningún archivo si no estamos seguros de la web de la que se descarga o si llega a través de un correo, sin confirmar con nuestro contacto que realmente lo envió (esto mismo es adecuado para ingresar a links que nos envíen en un correo electrónico); nunca aceptar que nuestro sistema operativo recuerde las claves y evitar crear un password con datos fáciles de descubrir, como la fecha de nuestro cumpleaños, el número de teléfono, etc.

Utilizando ciertas medidas y sobretodo el sentido común, evitaremos que nuestras vacaciones se puedan convertir en un mal momento.

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