Hay países que por lo visto, se dedican mucho al espionaje digital, lo cual podría amenazar la seguridad de quienes viajan a dichas naciones, en especial si son estadounidenses. Un ejemplo es el experto en China de la Brookings Institution, Kenneth Lieberthal, quien antes de viajar al país oriental tiene una rutina con la que busca prevenir robos o fugas de información: En casa deja su notebook y su teléfono móvil, por lo que recurre a usar dispositivos prestados a los que les borra toda la información antes de ir a China y regresar de ese país. Mientras permanece en ese país desactiva los servicios Wi-Fi y Bluetooth y nunca pierde de vista su celular. Por otra parte, si se encuentra en reuniones, apaga su teléfono celular y le quita su batería ya que piensa que podrían encender el micrófono del mismo de una manera remota.
Además, Lieberthal aseguró que al conectarse a Internet lo hace mediante un canal encriptado, donde exista protección de clave y donde pueda copiar y pegar su clave de una pequeña memoria flash denominada thumb drive, la cual se conecta vía puerto USB. Siempre evita escribir su clave de manera directa ya que piensa que los chinos buscan instalar softwares con lo que se puede grabar las cosas o palabras que hayan sido tecleadas en la notebook. Estas cosas que hace Liberthal para preservar su seguridad, parece que es lo que realizan los funcionarios de las instituciones oficiales de Estados Unidos, grupos que se dedican a la investigación y empresas que trabajan no solo en China sino en Rusia, como es el caso de MacAfee, Google y el departamento de Estado norteamericano.
Por ende, personas como el ex funcionario de contra inteligencia de la oficina del director de inteligencia nacional de Estados Unidos, Joel Brenner, piensan que si una empresa tiene información intelectual que puede ser de vital interés para rusos o chinos y algún funcionario o empleado de la misma se dirige a esos lugares usando teléfonos móviles, podrán tener la seguridad que tales dispositivos serán interceptados por aquellos que vivan en estos países, donde el espionaje digital es una práctica que se está convirtiendo en algo habitual.

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