Según un informe presentado por Kaspersky Lab, los ataques DDoS (Distributed Denial of Service) están siendo cada vez más intensos. Así lo exponen las cifras de este estudio que muestran que el ataque promedio durante la segunda mitad del 2011 fue un 57% más fuerte que el del primer semestre de dicho año.

La finalidad principal de este tipo de ataques es utilizarlo como un acto de protesta e incluso para ejercer presión sobre la competencia. Esto queda en claro al ver que ascendieron los ataques a las páginas de gobierno como también al comercio online a través de las tiendas online, las subastas, etc. Este último segmento, el del comercio en línea, fue el que registró un 25% de todos los ataques de este tipo.

Los ataques de Negación de Servicio Distribuido son una ampliación de los ataques DoS (Negación de Servicio), y consisten en provocar la saturación de tráfico en una red o sistema de computadoras de manera que se consuma el ancho de banda de la víctima y así no pueda continuar prestando sus servicio. Por lo general se realiza a través de una Bonet.

El tipo de ataques DDoS más usual (que llega al 80% de todos los ataques) es el de HTTP Flood (Inundación HTTP). Lo que se hace en estos casos es enviar en forma simultánea una gran cantidad de solicitudes HTTP al sitio al que se agrede, con bots que, por ejemplo, intentan acceder a una página del sitio o que atacan a varios formularios de autorización.

Además, en estos últimos meses se notó que no solo se realizan los ataques DDoS convencionales que generan tanto tráfico, sino que también los ataques están buscando explorar los errores en el servidor que está bajo el ataque, lo que genera ataques efectivos y con menor esfuerzo del agresor.

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