Recientemente cayó el grupo de hackers de Internet, Lulz Security, el cual fue considerado alguna vez como la agrupación más temida a nivel mundial. Paradójicamente, uno de sus integrantes era el líder de una organización sin carácter lucrativo que se dedicaba en Irlanda a mejorar la seguridad de las web-sites. Se trata de Darren Martyn, quien estaba al frente de Open Web Application Security Project (OWASP), el cual desarrolla aplicaciones open source (código abierto) con el propósito de crear entornos más seguros para las diferentes páginas web que nacían en ese país. Martyn ha sido acusado por las autoridades norteamericanas de todos los delitos en los que está implicado el grupo.

Ante todo esto, Martyn no ha hecho comentario alguno y una cosa que no se debe dejar pasar es que en su perfil de Facebook menciona que cursó estudios superiores en la Universidad Nacional de Irlanda y comenta que considera a HD Moore (profesional de la seguridad online), el hacker Kevin Mitnick y a Mahatma Gandhi como personas que le dan inspiración. En este mismo proceso judicial se identifico a Jake Davis quien trabajaba bajo el pseudónimo de Topiary y Ryan Ackroyd quien actuaba bajo el sobrenombre de Kayla, algo que se consiguió cuando se filtraron sus conversaciones el año pasado.
Por otra parte, los pseudónimos bajo los que Martyn se dio a conocer en el mundo online eran Networkkitten y Pwnsauce y es posible que deba responder a estas acusaciones en Estados Unidos ya que en la actualidad vive en Irlanda. Se piensa que tiene 25 años, pero según los medios de comunicación irlandeses, su edad es 5 a 6 años menor ya que en la adolescencia es que a las personas les motiva enfrentarse a lo que es la seguridad informática con los riesgos que esto conlleva. Un ejemplo de ello es Max Butler, quien trabajo de manera muy interesada en la construcción del software de seguridad open source hasta que se supiera en el año 2007 que en los bajos fondos era conocido como Iceman, quien hacía dinero vendiendo datos pirateados y tarjetas robadas. Por eso es que muchos cambian el rumbo para no caer en manos de las autoridades y perder su libertad.

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