El peligroso virus llamado Stuxnet, que fue descubierto en el mes de junio, está comenzando a causar alarma en las industrias y en el mundo corporativo, ya que se propaga con velocidad y es capaz de atacar los programas de gestión de diferentes tipos de industria, como centrales eléctricas, fábricas e incluso oleoductos, y tiene la capacidad de destruirlos por completo, lo que lo hace mucho más peligroso.

La particularidad de esta nueva amenaza es que no está dirigida a infectar a los ordenadores domésticos, por el contrario, su objetivo son los ordenadores industriales y corporativos de todo el mundo.

Al conectar una memoria flash USB al ordenador, el virus busca un programa de control específico, desarrollado por la empresa Siemmes, y comienza a desarrollarse hasta destruir por completo el sistema. El virus aprovecha una vulnerabilidad del sistema operativo Windows, para concretar la infección y lograr invadir el sistema.

La vulnerabilidad de Windows ha sido corregida, pero se piensa que el poder de infección y ataque del virus pueda tomar nuevos rumbos y causar mucho más daño. Por las particularidades de este virus, podemos decir que estamos ante un arma de ciberguerra, que pudiese ser utilizada para dejar completamente inhabilitada a una empresa o incluso, a cualquier institución en cualquier lugar del mundo.

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